EVOLUCIÓN DEL CRÉDITO DE LAS EVOLUCIÓN DEL CRÉDITO DE LAS EVOLUCIÓN DEL CRÉDITO DE LAS EVOLUCIÓN DEL CRÉDITO DE LAS EVOLUCIÓN DEL CRÉDITO DE LAS EVOLUCIÓN DEL CRÉDITO DE LAS EVOLUCIÓN DEL CRÉDITO DE LAS EVOLUCIÓN DEL CRÉDITO DE LAS EFCs EFCs EN ESPAÑA DURANTE LOS AÑOS DE COVIDESPAÑA DURANTE LOS AÑOS DE COVID ESPAÑA DURANTE LOS AÑOS DE COVID ESPAÑA DURANTE LOS AÑOS DE COVID ESPAÑA DURANTE LOS AÑOS DE COVID ESPAÑA DURANTE LOS AÑOS DE COVID ESPAÑA DURANTE LOS AÑOS DE COVIDESPAÑA DURANTE LOS AÑOS DE COVID ESPAÑA DURANTE LOS AÑOS DE COVID ESPAÑA DURANTE LOS AÑOS DE COVID ESPAÑA DURANTE LOS AÑOS DE COVIDESPAÑA DURANTE LOS AÑOS DE COVIDRevela nuestro informe Evolución del crédito de las EFCs en España durante los años de COVID-19 que durante los dos años de pandemia, el crédito concedido por las financieras (EFCs) en España se redujo en torno al 16%. Si bien en el último trimestre de 2021 se registraba un retorno al crecimiento, la actual situación de inflación, vuelve a complicar el horizonte.

Para David Fernández, director comercial de AIS Group y experto en gestión del riesgo, “el panorama actual de las financieras es complejo”. Por un lado, necesitan volver a crecer para recuperarse no sólo de los efectos de la crisis del COVID, sino de los de la anterior crisis inmobiliaria, que en muchos casos aún arrastran. Pero por otro, la situación inflacionaria en la que estamos, reclama cautela. Los alimentos, combustibles y la electricidad desbordan la evolución de los precios y el pronóstico no es nada halagüeño. Y aunque la pérdida de poder adquisitivo pueda llevar a algunos a solicitar nuevos créditos para satisfacer sus necesidades de consumo, si los sueldos no acompañan a la inflación, las familias tendrán más problemas para afrontar sus deudas. “En este escenario, las entidades deberán ser hábiles para encontrar ese equilibrio que les permita crecer sin poner en peligro su propia existencia”, destaca Fernández.

Para reconducir su actividad a una nueva fase de crecimiento, las financieras deben aprovechar la nueva forma de consumir de gran parte de los compradores, especialmente de los colectivos más jóvenes, un segmento con alta necesidad de financiación, dado su rango de ingresos, pero que está muy tecnificado y es muy exigente en lo relativo a los plazos. La cultura digital reclama la satisfacción inmediata de sus deseos y necesidades según el nuevo modelo “compra ahora, paga después”, que exige la transformación digital de estas entidades.

Estrategias para la digitalización de las financieras

Para lograr reducir al máximo el tiempo de evaluación de solicitudes de crédito hay tres vías principales a las que recurrir, dice David Fernández. La primera es poner ganar agilidad en la captura de los datos necesarios del usuario para poder definir su perfil de riesgo y, por lo tanto, de acuerdo con el apetito al riesgo de la entidad, si cumple los requisitos para que se le conceda la financiación. Aquí intervienen con gran efectividad las herramientas de open banking. Estas herramientas recogen automáticamente la información de la operativa del solicitante del crédito entrando en las sus cuentas bancarias. “Es una práctica que está teniendo mucha aceptación entre los consumidores”, afirma el ejecutivo de AIS. «Estamos viendo como una gran parte de ellos acepta ceder las claves de lectura de sus cuentas en el momento de la compra para facilitar la información requerida para obtener un dictamen». Así, se puede omitir el proceso de tener que aportar documentación físicamente que acredite su situación financiera.

Esta práctica beneficia a consumidores, comercios y financieras. A los consumidores porque pueden llevarse el producto en el acto y sin molestarse en buscar y entregar documentos. Los comerciantes, a su vez, ven incrementarse su volumen de ventas porque con este procedimiento se reduce la posibilidad de que el cliente cambie de opinión al retrasar la compra o la acabe realizando en otro comercio. Y las financieras, al acceder a  toda la información transaccional del solicitante, pueden construir un perfil de riesgo más sólido sobre el que basar su decisión, pues estas herramientas ofrecen una imagen a tiempo real de la situación financiera del solicitante, de sus ingresos y sus gastos. Ser capaz de determinar la renta con precisión es substancial en un escenario de inflación como el presente. “En financieras con las que trabajamos están llegando a capturar por esta vía los datos de hasta el 90% de las solicitudes que reciben”, indica Fernández

Una segunda vía a considerar está más relacionada con el Big Data. Consiste en recurrir a la información demográfica en los casos en los que los solicitantes de la financiación no ceden sus claves bancarias. Hay bases de datos estadísticas que pese a que no aportan datos personales específicos de los solicitantes, sí permiten definir su posible perfil y contrastar la verosimilitud de la información que declara. “A partir de su lugar de residencia –señala el director comercial de AIS Group- extrapolamos aspectos como la media de ingresos de las familias que viven en la zona, el nivel de desempleo o el precio medio del metro cuadrado de los inmuebles. Eso nos da una base mayor sobre la que tomar una decisión”.

El deseo de inmediatez de los consumidores en la compra exige dinamismo también en la gestión de los criterios de crédito, que cambian a gran velocidad. La tercera estrategia, también vinculada con la digitalización, es apoyarse en herramientas que permitan un time to market rápido, como los motores de decisión, que independizan las áreas de riesgos de las áreas de TI (tradicionalmente muy saturadas). De este modo, los responsables de definir los cambios en las políticas crediticias pasan a ser también los encargados de implementarlos, ganando en agilidad.

La sombra de la morosidad

Al cierre de 2021, últimos datos disponibles, el volumen total del stock de la cartera de créditos a las familias volvía a crecer tímidamente -tras meses en caída- hasta situarse muy cerca de los 29.250 millones de euros, un saldo que todavía se sitúa muy por debajo del máximo alcanzado en diciembre de 2019, cuando se superaron los 35.000 millones de euros en créditos. Sin embargo, en el mismo periodo la tasa de mora ha ascendido del 6,5% al 8,5%. La inflación podría contribuir a que este porcentaje continuara al alza. De ahí la importancia de apuntalar el crecimiento del negocio no sólo colocando más créditos, sino velando por una correcta identificación de los perfiles de riesgo de los solicitantes en una primera instancia y de seguir su comportamiento después. “Los sistemas inteligentes de alertas y de recuperación de impagados, son algo que las EFCs también deben considerar como elementos fundamentales en su estrategia de digitalización”, opina Fernández.

Consulta más recomendaciones de AIS descargando el informe Evolución del crédito de las EFCs en España durante los años de COVID-19.

Descarga