Las entidades financieras de crédito (EFC) son, tras los bancos, las principales fuentes de crédito de los hogares españoles. Pese a que, al cierre de 2021, últimos datos disponibles, el volumen total del stock de la cartera de créditos a las familias volvía a crecer tímidamente -tras meses en caída- hasta situarse muy cerca de los 29.250 millones de euros, este saldo sigue quedando lejos del máximo alcanzado en diciembre de 2019, cuando se superaron los 35 mil millones de euros. Así, durante los meses de pandemia, el negocio de las financieras ha menguado alrededor de un 16%. Así se pone de manifiesto en el informe Evolución del crédito de las EFCs durante los años de COVID-19, elaborado en base a datos del Banco de España por AIS Group.

“Si bien, la porción del crédito vivo que corresponde a las financieras representa apenas del 4,5% del total del crédito a los hogares, hay una cantidad nada despreciable de operaciones de compra de bienes de consumo cuya financiación pasa por sus manos”, comenta David Fernández, director comercial de AIS Group. A diciembre de 2021, el stock de préstamos de las EFCs destinado a financiar la adquisición de estos productos se situaba ligeramente por encima en 18.117 millones de euros. Sin embargo, esta cifra es bastante menor que la que se registraba antes de la irrupción del COVID. En diciembre de 2019, superaba los 23 mil millones de euros. Esto supone una reducción en valores cercanos al 22%.

Fuente: AIS Group, en base a datos del Banco de España

Para reconducir su actividad a una nueva fase de crecimiento, las financieras deben aprovechar la nueva forma de consumir de gran parte de los compradores, especialmente de los colectivos más jóvenes. A grandes rasgos, se trata de un segmento con alta necesidad de financiación, dado su rango de ingresos, pero a la vez está muy tecnificado y es muy exigente en lo relativo al tiempo. La cultura digital ha provocado que los usuarios reclamen la satisfacción inmediata de sus deseos y necesidades. Para afrontar esta situación, las entidades encuentran la respuesta en su propia transformación digital.

Para lograr reducir al máximo el tiempo de evaluación de solicitudes de crédito hay tres vías principales a las que recurrir, explica Fernández.

Estrategias clave en la digitalización de las financieras

Primero, hay que poner el foco en la captura de datos necesarios del usuario para poder definir su perfil de riesgo y si se le concede la financiación. Aquí entran en juego las herramientas de open banking, es decir, las que recogen automáticamente la información entrando en las cuentas bancarias del solicitante. “Es una práctica que está teniendo mucha aceptación entre los consumidores”, afirma el ejecutivo de AIS. Una gran parte de ellos acepta ceder las claves de lectura de sus cuentas en el momento de la compra para facilitar la información requerida para obtener un dictamen. De ese modo, se ahorran el proceso de tener que buscar y aportar documentación que acredite su situación financiera, lo que demora la decisión. “En financieras con las que trabajamos están llegando a capturar por esta vía los datos de hasta el 90% de las solicitudes que reciben”, alega.

David Fernández, director comercial de AIS Group

Pensando especialmente en ganar dinamismo con los solicitantes de crédito que no facilitan sus claves bancarias y de cuyo comportamiento, por tanto, las financieras tienen poco conocimiento para determinar su probabilidad de incumplimiento, la propuesta del experto es aprovechar la información demográfica. Hay bases de datos estadísticas, que, si bien no dan datos personales específicos de los solicitantes, sí sirven como orientación de su posible perfil y para contrastar la verosimilitud de la información que declara. “En más de una ocasión hemos recurrido a esta solución para poder determinar la tipología más probable de un solicitante de crédito. A partir de su lugar de residencia extrapolamos aspectos como la media de ingresos de las familias que viven en la zona, el nivel de desempleo o el precio medio del metro cuadrado de los inmuebles. Eso nos da una base mayor sobre la que tomar una decisión.”

Sea como fuere, el deseo de inmediatez de los consumidores en la compra exige dinamismo también en la gestión de los criterios de crédito ya que, en la actualidad, cambian a gran velocidad. Para manejar adecuadamente esos cambios es conveniente apoyarse en una herramienta que permita un time to market rápido. Ahí es donde adquieren protagonismo los motores de decisión, ya que independizan a las áreas de riesgos de las áreas de TI (tradicionalmente muy saturadas). De este modo, aquellos responsables de definir los cambios en las políticas crediticias pasan a ser también los encargados de implementarlos, ganando en agilidad.

Esto son solo tres tipos de herramientas sobre las que las financieras pueden apuntalar su digitalización, pero el recorrido es amplio, indica Fernández.

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